10 de julio de 2014

La abadía de Montecassino


En el año 529, un abad, Benito de Nursia, fundó en lo alto de una colina muy cerca de Roma una abadía. Para hacerlo tuvo que destruir un antiguo templo romano dedicado al dios Apolo.

Benito de Nursia fue hijo de un noble romano y por su condición privilegiada su vida hubiese transcurrido entre comodidades y lujos, pero cuando contaba alrededor de 19 años, abandonó su tierra y se marchó a Subiaco, a unos 70 Kilómetros de Roma, aparentemente para escapar de una fuerte decepción amorosa. Allí se aisló en una cueva y se convirtió en ermitaño. En su aislamiento sólo recibía las esporádicas visitas de un monje, que le llevaba los escasos alimentos que consumía. Sin embargo, en la montaña en la que decidió recluirse existía un monasterio lleno de monjes, ermitaños al igual que él. Benito se hizo famoso entre ellos por su sabiduría y discernimiento, y al cabo de tres años ya tenía un grupo de seguidores que se acercaban a él para escuchar sus sabios consejos. Tanto es así, que a la muerte del abad del cercano monasterio le pidieron que fuera su líder. Pero las cosas no fueron del todo bien. Benito quería imponer una disciplina que no gustó nada a sus monjes y estos intentaron envenenarlo hasta en dos ocasiones.

Abandonó entonces el monasterio con la intención de crear uno propio, donde se siguieran sus preceptos y convicciones. De regreso a su cueva se hizo cada vez más popular por su devoción, atrayendo a hombres dispuestos a someterse a su guía, aunque fuese austera y disciplinada. Con el paso de los años fue conformando monasterios en los alrededores de Subiaco, de doce monjes cada uno. Después se trasladó a la pequeña localidad de Cassino y allí, en lo alto de una colina, fundó otro monasterio.

La abadía de Montecassino se transformó en su residencia permanente, visitando, de vez en cuando los otros monasterios para asegurarse su buen funcionamiento, pero a sabiendas de que a su muerte sus rígidos preceptos fallecerían con él. Por esta razón se dedicó a escribir una guía de comportamiento comunitario que sus monjes deberían seguir día a día. A este manual se le llamó “La Regla”, y era un compendio de 73 capítulos que regulaban el comportamiento y las obligaciones de los monjes.

En el año 581 la abadía fue destruida por primera vez por los lombardos. Los monjes se refugiaron en Roma y no regresaron a Montecassino hasta el siglo VIII. Durante los siguientes doscientos años, la abadía funcionó cómo había querido San Benito, un sereno lugar de retiro, donde el trabajo y el estudio eran una fervorosa práctica.

Pero en 883 una nueva invasión destruyó el monasterio. Esta vez fueron los sarracenos, y la abadía no fue reconstruida sino a mediados del siglo siguiente. Enseguida retomó su ritmo, bajo el abad Desiderius, quien llegaría a ser el papa Víctor III.

Los monjes benedictinos desarrollaron una vasta obra en el campo de la cultura. Su labor fue tan importante que Montecassino se convirtió en uno de los centros de arte y estudio más importantes de Europa. Uno de sus mayores méritos fue el de conservar valiosas obras de la antigüedad, gracias a sus copistas. Aún existen ejemplares manuscritos, realizados por monjes de Montecassino, de algunos libros del historiador latino Tácito, y de tratados de Cicerón.

Pero las desgracias de la ya célebre abadía todavía no habían terminado. En 1349 fue nuevamente destruida, esta vez por un terremoto. Durante los siglos siguientes, su actividad fue muy perturbada por las guerras y cambios políticos que convulsionaron la vida de toda la península italiana. No obstante, continuó ampliándose y enriqueciéndose.

De nuevo la abadía fue saqueada, esta vez por las tropas de Napoleón en 1799. Después de alcanzada la unidad de Italia, tuvo categoría de monumento nacional, confiado a la custodia de los monjes. No obstante, habría de sufrir todavía la destrucción más terrible: la ocasionada por las bombas de la aviación aliada durante la Segunda Guerra Mundial.

La abadía de Montecassino después del bombardeo aliado

Tras los desembarcos en Salerno y Tarento en septiembre de 1943, el ejército aliado continuaba avanzando hacia Roma y empujando lentamente desde el sur hacia el norte a las fuerzas alemanas que ocupaban Italia. Los alemanes habían establecido su resistencia en una línea fortificada -la línea Gustav- que atravesaba toda la península a la altura de los ríos Garigliano y Sangro. La resistencia germana se mantenía firme y en el mando aliado surgió la convicción de que uno de los puntales del frente enemigo era Montecassino, que domina la vía Casilina, que conduce a Roma.

Se decidió bombardear intensamente la zona: en los días 15, 17 y 18 de febrero, en una serie de terribles incursiones aéreas, fueron arrojadas toneladas de bombas que devastaron completamente la montaña. El bombardeo no proporcionó ninguna ventaja militar a los aliados, pero produjo un grave daño a la cultura y al arte. No solamente fue destruida una gran parte del edificio, sino también numerosos frescos y cuadros que adornaban las paredes, así como muebles y ornamentos antiguos.

Afortunadamente se salvó el enorme tesoro constituido por los manuscritos y los libros, porque dos oficiales alemanes habían tenido la precaución de trasladarlos al Vaticano. Al acabar la guerra fue reconstruida tal como era antes del bombardeo. Sus preciosos manuscritos, los códices, los incunables, se hallan de nuevo expuestos en sus salas, conservados en sus bibliotecas.


Fuentes:
- Futuro pasado
- La historia narrada a través del arte

1 de julio de 2014

Vikingos. Granjeros y colonizadores

¿Por qué los vikingos tuvieron tanto éxito como comerciantes? Por un lado, su pericia como marineros era indiscutible. El barco, además de ser una herramienta imprescindible para la expansión y el comercio, era un elemento ritual de primer orden que los escandinavos aprendían a dominar y respetar desde bien pequeños. Eran hábiles constructores y desarrollaron técnicas e instrumentos de navegación, entre los cueles destaca una versión primitiva de la brújula solar, que les permitía guiarse en medio del océano.

Por otro lado, fue fundamental el papel de los asentamientos a lo largo de su historia. Ya fuera en las proximidades de la actual Kiev, en Normandía, Irlanda o Groenlandia, los colonos nórdicos echaron raíces lejos de casa para hacer fortuna en un mundo nuevo. Hombres, mujeres, niños y ganado poblaron tierras fértiles y cercanas a la costa donde importaron su modo de vida basado en granjas de animales de pastoreo. En cada zona que colonizaban tenían acceso a recursos y rutas comerciales exclusivas, de las cuales podían aprovecharse otros compatriotas vikingos en sus idas y venidas.


Aunque ciertas materias primas como los huesos de ballena eran muy apreciadas, la base del comercio escandinavo continuaba siendo el oro y la plata, que conseguían los colonizadores nórdicos ya fuera como pago para evitar ataques o mediante saqueos, y los esclavos.

Para hacernos una idea, las sagas vikingas describen el día a día de uno de estos colonos, Svein Asleifarson, asentado en la isla de Gairsay, al norte de Escocia. Según esta fuente esctrita, al inicio de la primavera sembraba y a mediados del verano segaba la cosecha. Entremedio hacía salidas para saquear Irlanda, lo que llamaba "viajes de primavera y otoño". El invierno lo pasaba tranquilo en Gairsay, con ochenta hombres comiendo y bebiendo en su gran salón.


La vida social de los vikingos no podría entenderse sin sus grandes salones. El gobernante de cada clan, que era elegido por su valor, carisma o méritos en el campo de batalla, ofrecía banquetes espectaculares en ocasiones señaladas.

Los salones eran edificios largos con paredes de madera y techos resistentes. Los guerreros se sentaban alrededor de un gran brasero donde hervían ollas con la comida. Los esclavos servían en grandes bandejas frutos secos, pan, queso, pescado y si era un día especial, carne de caballo o de cordero. Todo lo que sobraba se conservaba con sal.

No faltaba la cerveza, que se conseguía a partir de la fermentación de los azúcares de la miel. Esta bebida tenía también connotaciones rituales, ya que según la mitología nórdica Odín se la entregó a los hombres transformado en águila, después de robar el secreto a los enanos.


Fuente:
Víctor Farradellas, "Víkings, un poble entre dos mons". Sàpiens nº142

Para saber más:
La comida y la bebida en la vida del vikingo

25 de junio de 2014

Personajes históricos: Trajano (53-117)

Marco Ulpio Trajano nace en el año 53 en Itálica, cerca de la actual Sevilla, en un imperio en el que es impensable que alguien no nacido en roma pueda llegar a ser emperador.

En el año 69 Nerón se suicida y cuatro generales se disputan el poder imperial: Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano. Triunfa Vespasiano y el padre de Trajano, con gran intuición, se había posicionado desde el principio a su favor. Vespasiano, como recompensa, promueve a los Trajano a la clase senatorial. A Vespasiano le sucede su hijo mayor, Tito, y a éste, su hermano Domiciano.

Domiciano inicia una guerra de exterminio contra los cristianos y contra algunos senadores. Varias conjuras senatoriales para deponer al emperador fracasan, pero la del año 96 triunfa y el senador Nerva sucede a Domiciano. Durante el mandato de Nerva, Trajano era gobernador de Germania Superior. Nerva le adoptó en su ausencia y le hizo participar en su gobierno.

Sin embargo, los pretorianos de Domiciano se rebelan contra Nerva e inician una persecución de los conjurados del 96. Nerva, acorralado, decide entonces cambiar el mundo y nombra a un hispano como emperador de Roma.

Estatua de Trajano
Trajano es firme, pero también dialogante. Ejecuta a los pretorianos de Domiciano, pero pacta con el Senado. Aunque el Estado está casi sin recursos, no sube los impuestos, sino que recurre a devaluaciones de moneda al tiempo que emprende una auténtica cruzada contra senadores y gobernadores de provincia corruptos, que son obligados a devolver todo el dinero robado y luego desterrados. Recorta gastos, pero no en lo social, donde promueve un programa de distribución de alimentos entre los desahuciados de Roma. Además, Trajano sabe que la única forma de ganarse el respeto de todos es con el ejemplo, tal y como hizo en el ejército: sus legionarios lo respetan porque va a pie en las largas marchas de las guerras de frontera, lucha en primera línea de combate si es preciso y se preocupa por que se atienda a los heridos por su propio médico personal. Así que decide hacer públicos los gastos de los viajes de la familia imperial.Y allí donde militarmente Domiciano había sido derrotado, en el Danubio, donde se han perdido las legiones V y XXI, Trajano retorna con su ejército, derrota a los dacios y funda una nueva provincia romana: la Dacia.

En 101 y 106, Trajano combatió a los dacios cuyo líder era Decébalo. Los romanos tomaron la capital de Dacia, y anexionaron el territorio como provincia del imperio. Estas guerras se reflejan en la Columna Trajana, que se levantó conjuntamente con el  Foro, donde fue colocada para celebrar la victoria.
Aproximadamente al mismo tiempo, se integró sin lucha al imperio el reino de los nabateos, convirtiéndose en provincia romana con el nombre de Arabia Pétrea.

Sus prolongadas estancias en la guerra exterior no impidieron a Trajano llevar a cabo una intensa política interior. El ascenso al poder de Trajano supuso para el senado la recuperación de la libertad perdida, «un tiempo nuevo», dice Plinio. Con la colaboración del senado, donde implantó el voto secreto, Trajano trazó un plan de regeneración moral y política que tuvo consecuencias en la administración, la justicia y la economía. Fue el impulsor de un plan de ayuda a los propietarios agrícolas consistente en la concesión de crédito a bajo interés.

Columna Trajana
Trajano se preocupó de realizar aquellas construcciones necesarias para facilitar la romanización y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos: abrió caminos en tierras lejanas, creó nuevas vías, construyó acueductos y puentes, entre los que destaca el que hizo sobre el Danubio para facilitar la conquista de Dacia.

Por otro lado, levantó edificaciones que, además de contribuir a la perpetuación de su memoria, buscaban el embellecimiento de la Urbe y un aumento en las posibilidades de diversión de los romanos; teatros, circos, etc.

En el río Tíber se construyeron muelles y depósitos que "desatascaron" el río y el próximo puerto de Ostia. Mandó construir un nuevo foro, en donde se colocó la Columna Trajana. Construyó también un nuevo acueducto que llevaba agua al Trastevere. Las termas sobre el Esquilino fueron otras de sus obras públicas.

Su última campaña fue la conquista de Mesopotamia, las actuales Siria, Armenia e Irak, destruyendo la capital del Imperio Parto, Ctesifonte, eterno rival de Roma en Oriente.

Cuando planeaba la conquista de la India, tuvo que regresar a sofocar las fuertes rebeliones en los territorios recién ocupados.

Enfermo y agotado, le sobrevino la muerte en el año 117.


Fuentes:
- Inversión & Finanzas.com
- www.portalsolidario.com
- www.gecoas.com

19 de junio de 2014

La gripe de 1918

En 1919, el oficial estadounidense Ward J. MacNeal fue uno de los primeros médicos en detectar una nueva forma de gripe que en el otoño del año anterior había diezmado medio mundo.

Sobre esta pandemia los historiadores están divididos. Mientras algunos sostienen que su coincidencia con la I Guerra Mundial es únicamente cronológica, otros afirman que el hacinamiento de soldados en precarias condiciones higiénicas y en contacto con animales, pudo ser el caldo de cultivo de una de las peores enfermedades de la historia. Se calcula que un virus igual de patógeno que el de 1918 mataría hoy a más de cien millones de personas.

No se sabe con exactitud cuántas personas se vieron afectadas ni cuántas murieron, pero con toda probabilidad esta gripe mató a más personas que la peste negra de la Edad Media y alcanzó los rincones más remotos del planeta, como las islas del Pacífico o Alaska.

Se desconoce por qué apareció simultáneamente en continentes distintos. Lo que la hizo realmente alarmante fue el hecho de que golpeaba a jóvenes sanos. Normalmente, la mortalidad de la gripe afecta a los más pequeños y los más mayores, pero en el caso de la gripe de 1918 la mayoría de los muertos fueron adultos jóvenes. Las investigaciones recientes apuntan a que la enfermedad inducía una reacción exagerada del sistema inmune que se volvía contra el propio organismo, de ahí que en el fuerte sistema inmune de los jóvenes se volviese más dañina que en el de los niños y ancianos.


El inicio oficial de la gripe de 1918 se suele emplazar en la base militar de Fort Riley, en Kansas (EEUU), el 5 de marzo de ese año. En muy poco tiempo 1.100 soldados se vieron afectados. La enfermedad pudieron traerla unos granjeros llamados a las armas desde la cercana localidad de Haskell County, o quizá unos trabajadores chinos de la base, lo que encajaría con el origen asiático de la mayoría de las gripes.

Desde Kansas se enviaron soldados a Francia y, precisamente en una base cercana a Burdeos, es donde la gripe hace acto de presencia por primera vez en Europa en el mes de abril.

A finales del verano, una cepa más virulenta apareció en Francia, Sierra Leona y Massachusetts simultáneamente. En pocas semanas, la plaga cosecharía millones de muertos en todo el mundo.

Algunos investigadores asocian la virulencia de la gripe a las decenas de gases tóxicos que se lanzaron a toneladas sobre los soldados. Estos gases son mutagénicos y al interactuar con el virus podrían haber promovido su evolución hacia una variante letal.

En lo que están de acuerdo varios historiadores es en que la guerra influyó en la enorme difusión de la enfermedad, debido al incremento del tráfico de personas.


"Gripe española"

Aunque la pandemia no se originó en España, fue conocida como "gripe española", porque recibió una mayor atención de la prensa en España que en el resto de Europa, ya que no se censuró la información al no participar en la guerra.


Fuente:
Michele Cantazaro, "¿Fiebre de guerra?" Historia y Vida nº553

Para saber más:
La gripe española, 90 años después
¿Por qué el virus de la gripe española fue tan devastador?
La pandemia de gripe de 1918

Creative Commons License
Paseando Por la Historia está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial 3.0 España.